Paraguay es anfitrión por primera vez de la 28.ª Conferencia de la Comisión Regional para las Américas de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), un encuentro que reúne a representantes y especialistas del continente para abordar los desafíos vinculados con la salud y el bienestar animal, además de su impacto en la salud pública. La agenda contempla el intercambio de conocimientos, la definición de prioridades y el fortalecimiento de las acciones conjuntas entre los países de la región.
Durante la apertura del encuentro, la directora de la OMSA, Dra. Emmanuelle Suberyan, valoró el trabajo desarrollado por Paraguay y su participación activa dentro del organismo. Señaló que la trayectoria ganadera del país estuvo acompañada de importantes avances en materia de prevención y control de enfermedades animales, como resultado de los esfuerzos sostenidos en el sector.
Entre los principales logros mencionó los resultados alcanzados frente a la fiebre aftosa y la peste porcina clásica, así como la incorporación de estándares internacionales de sanidad animal. Destacó que estos avances fueron posibles mediante la articulación entre las instituciones públicas y el sector privado, una cooperación que también contribuye al crecimiento económico, la confianza de los mercados internacionales y la generación de nuevas oportunidades comerciales.
La representante del organismo también recordó que Paraguay lleva aproximadamente 15 años impulsando un proceso de modernización y fortalecimiento de sus servicios veterinarios. En ese periodo, la continuidad de las políticas institucionales, el respaldo de las autoridades y la preparación de los equipos técnicos fueron factores importantes. En ese contexto, resaltó el trabajo coordinado con el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) para establecer prioridades y mejorar las capacidades nacionales.
En cuanto a la situación continental, advirtió que las Américas presentan realidades productivas y sanitarias diferentes, con dificultades particulares en zonas de producción a pequeña escala, regiones aisladas y territorios con recursos limitados. A esto se suman amenazas como la influenza aviar, la peste porcina africana, la fiebre aftosa y el gusano barrenador, enfermedades que pueden extenderse más allá de las fronteras y representar riesgos para toda la región.
Finalmente, subrayó que la respuesta ante estas amenazas requiere planificación y acciones preventivas permanentes, sin esperar a que se produzcan situaciones de emergencia. En ese sentido, consideró fundamentales la vigilancia epidemiológica, la preparación de los servicios sanitarios y la comunicación oportuna de los casos detectados, ya que la notificación transparente permite anticipar riesgos, coordinar medidas de control y fortalecer la confianza entre los países.

