Inicio ActualidadMODELO VIA IDENTIFICA CUATRO SECTORES CON POTENCIAL PARA CONVERTIRSE EN NUEVOS MOTORES DEL CRECIMIENTO DE PARAGUAY

MODELO VIA IDENTIFICA CUATRO SECTORES CON POTENCIAL PARA CONVERTIRSE EN NUEVOS MOTORES DEL CRECIMIENTO DE PARAGUAY

por Marcelo Rodas

Paraguay necesita que su crecimiento económico se traduzca en mayores niveles de productividad y en la generación de empleos de calidad. En ese contexto, el Centro de Estudios Económicos (CEE) de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), desarrolló el Modelo VIA, una herramienta que busca determinar, con base en evidencia, cuáles son los sectores con mayor potencial para convertirse en motores del crecimiento y qué condiciones requieren para avanzar.

El estudio parte de la premisa de que crecer no es suficiente si ese proceso no genera mayor productividad, mejores ingresos y empleos de calidad. Si bien Paraguay atraviesa un período de estabilidad macroeconómica, el país continúa entre los de menor PIB per cápita de Sudamérica. La investigación señala que los sectores con mayores niveles de productividad pueden desempeñar un papel central para transformar el crecimiento económico en desarrollo, siempre que se atiendan las brechas que limitan su expansión.

El Modelo VIA, que significa Viabilidad, Impacto y Alcance temporal, combina el análisis del comercio exterior y la complejidad económica con una evaluación de las capacidades reales de cada sector. La metodología busca responder no solo qué podría producir Paraguay, sino también qué actividades tienen condiciones concretas para crecer, qué tan preparadas están y qué tipo de apoyo requieren para desarrollar su potencial.

Para ello, el modelo analiza dos grandes dimensiones: la Capacidad Técnica y la Capacidad Social. La primera determina si un sector cuenta con una base productiva suficiente para avanzar hacia mayores niveles de tecnología, productividad y valor agregado. La segunda evalúa el impacto que ese crecimiento puede generar en términos de empleo, formalización, remuneraciones, capacitación laboral y desarrollo de proveedores nacionales.

A partir del análisis se identificaron ocho sectores estratégicos: textiles; agroindustria y bioalimentos; maquinaria y equipo eléctrico; madera y forestal; metales; farmacéutico; agroquímico y plástico. De este grupo, cuatro fueron seleccionados para un estudio en profundidad: plástico, farmacéutico, agroquímico y metalúrgico. Los resultados muestran que todos presentan oportunidades de crecimiento, aunque también enfrentan brechas específicas que deben ser abordadas antes de aplicar políticas de apoyo de mayor alcance.

El sector plástico obtuvo 71 puntos sobre 100 y fue considerado “elegible con condiciones”. Presenta una base social sólida, pero necesita diversificar sus mercados de exportación, fortalecer los encadenamientos productivos locales y lograr que la inversión en investigación y desarrollo se traduzca en mayor valor agregado. El sector farmacéutico alcanzó 69 puntos y también fue clasificado como elegible con condiciones. Entre sus fortalezas se encuentran una fuerza laboral altamente calificada y elevados niveles de formalización, mientras que sus principales desafíos están relacionados con la logística, la regulación, la automatización y la investigación y desarrollo aplicada.

Por su parte, el sector agroquímico obtuvo 65 puntos y fue igualmente considerado elegible con condiciones. Se trata de una actividad madura, formalizada y con presencia exportadora, aunque su dependencia de insumos importados, los costos logísticos, la calidad del suministro energético y la disponibilidad de capital humano especializado limitan sus posibilidades de expansión. El sector metalúrgico alcanzó 62 puntos y fue ubicado en la categoría de “elegible con alto riesgo/proyecto piloto”, principalmente por sus bajos niveles de automatización, la limitada inversión en valor agregado y las dificultades que enfrentan las empresas de menor tamaño para incorporar tecnología.

Uno de los principales resultados del estudio es que no todos los sectores requieren el mismo tipo de intervención. Si bien las cuatro actividades comparten la necesidad de avanzar hacia mayor productividad, innovación y valor agregado, las estrategias deben adaptarse a las características y restricciones particulares de cada una. Entre las propuestas se plantea diversificar mercados y desarrollar productos de mayor valor agregado para el sector plástico; fortalecer la innovación, la investigación y desarrollo y la internacionalización en el farmacéutico; impulsar bioinsumos y servicios especializados en el agroquímico; y aplicar un proyecto piloto de modernización tecnológica, generación de demanda y formación de capital humano en el metalúrgico.

La metodología también dio lugar a VIA Empresarial, una adaptación del modelo destinada al análisis de empresas industriales individuales. Esta herramienta permite identificar capacidades productivas, tecnológicas, sociales y ambientales, con el objetivo de establecer una hoja de ruta específica para cada empresa.

De esta manera, el Modelo VIA apunta a convertirse en una herramienta replicable para orientar las decisiones de política productiva y focalizar los apoyos en sectores que, además de contar con potencial, presenten brechas concretas que puedan ser abordadas. El objetivo final es que ese potencial se traduzca en mayor productividad, más valor agregado y mejores oportunidades de empleo para el país.

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