El ingreso ilegal de carne de cerdo desde Brasil está generando preocupación entre los productores porcinos paraguayos, debido a la fuerte caída de los precios y la saturación del mercado interno. El productor Felipe Martínez advirtió que la situación está llevando a pequeños y medianos criadores a un escenario límite, al punto de que, en algunos casos, los ingresos obtenidos por la venta de sus animales ya no alcanzan siquiera para cubrir los costos de alimentación.
La reducción de los valores de comercialización afecta especialmente a las pequeñas granjas, que deben afrontar de manera permanente gastos relacionados con balanceados, medicamentos, infraestructura y cuidado de los animales. Para muchos productores, la actividad representa el principal sustento de sus familias, por lo que la caída de los precios amenaza no solo la continuidad de sus emprendimientos, sino también los ingresos de miles de hogares vinculados a la producción porcina.
Desde la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC) sostienen que un precio bajo para el consumidor puede parecer beneficioso en el corto plazo, pero advierten que, cuando esa reducción responde al ingreso irregular de productos, termina perjudicando a la producción nacional. La saturación del mercado y la competencia desleal pueden provocar que productores paraguayos abandonen la actividad, reduciendo la oferta local y afectando la sostenibilidad de toda la cadena.
En ese contexto, el sector reclama una respuesta firme y coordinada de las instituciones del Estado encargadas del control sanitario, comercial y fronterizo. Entre ellas se encuentran el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (SEDECO), el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), además de los organismos de seguridad y justicia.
Los productores consideran fundamental reforzar los controles para determinar el origen de la carne que ingresa al mercado, garantizar la trazabilidad y evitar que productos introducidos al margen de las normas compitan con la producción nacional. En ese sentido, solicitan investigaciones exhaustivas y mecanismos de fiscalización efectivos que permitan identificar y sancionar las operaciones ilegales, al tiempo de garantizar condiciones de competencia equitativas para quienes producen dentro del país y cumplen con las exigencias establecidas.
El sector porcino sostiene que combatir el contrabando implica también proteger el empleo, la inversión y el esfuerzo de las familias que dependen de esta actividad. Mientras Paraguay busca consolidarse y ganar reconocimiento internacional por la calidad de su carne porcina, los productores consideran indispensable que el mercado interno también cuente con reglas claras y transparentes, de manera que el consumidor pueda acceder a productos de calidad a precios razonables y el productor pueda recibir un valor sostenible que le permita mantener su actividad.

