La Unión Paraguaya de Apicultores (UPA) evalúa avanzar hacia su conversión en una cooperativa de producción, con el objetivo de ampliar su escala de trabajo, incorporar nuevos miembros y fortalecer la organización de la cadena de comercialización del sector. La iniciativa apunta a dar un salto estructural que permita mejorar la competitividad y la capacidad de respuesta ante la demanda del mercado.
El apicultor y referente del gremio, Gerardo Garcete, explicó que el modelo cooperativo facilitaría una verdadera transferencia de conocimientos y generaría oportunidades tanto para productores consolidados como para quienes desean iniciarse en la actividad. Actualmente, la UPA cuenta con 18 socios activos y se encuentra analizando los lineamientos necesarios para modificar su figura jurídica. “La idea es invitar a quienes ya están en la apicultura a crecer y abrir la puerta a nuevos productores, potenciando todo el rubro”, señaló.
Garcete recordó además que la producción apícola se concentra principalmente en el Bajo Chaco, zona considerada el principal polo melífero del país. De acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Paraguay produce entre 800 y 1.000 toneladas de miel al año, mientras que la UPA aporta alrededor de 40.000 kilos anuales con sus actuales asociados.
Desde la perspectiva empresarial, el productor —titular de la marca Don Carlos— comentó que su emprendimiento fue migrando del esquema tradicional de venta minorista hacia un modelo mixto que combina canales físicos y digitales. Actualmente, la comercialización se distribuye en partes iguales entre supermercados, tiendas naturales y farmacias, y la venta directa a través de plataformas digitales y clientes propios.
En cuanto a la producción, Garcete detalló que elaboran miel clara y ámbar claro, obtenidos principalmente de floraciones de karanda’y, algarrobo y espinillo. A este producto se sumó el desarrollo de un multivitamínico natural a base de miel, jalea real, polen y propóleo, que se convirtió en el producto insignia del emprendimiento, con una importante aceptación en el mercado local. Finalmente, señaló que las condiciones climáticas adversas y la falta de mano de obra especializada para la cosecha y el manejo de colmenas continúan siendo los principales desafíos que enfrenta el sector apícola.

